14/16 BUENAS VIBRACIONES: EMPATÍA

Los grandes profesionales son personas con grandes facultades sociales, los buenos profesionales son también buenas personas. Sin habilidades interpersonales no se puede ser grande, ni en el terreno profesional ni en el personal. El problema es que, o no se tienen técnicas comunicativas, o se tienen pero no se aplican en la empresa por la ambición, por la competitividad o por el miedo a perder el «status quo».

Y la solución pasa por intentar ser empáticos en nuestro entorno de trabajo. Es muy fácil regañar a alguien por no rendir en su trabajo, menospreciarle, porque tiene una situación de inferioridad muy suculenta para los ansiosos de poder. Un poco más difícil es ponernos en su pellejo, porque tendemos a juzgar al próximo aún cuando no somos capaces de justificar algunos de nuestros errores.

Ponernos en el lugar de otra persona nos ayuda a conocer su actuación y a descubrir cuál es la mejor acción a tomar. ¿Cómo? Atendiendo a sus emociones, sin importar lo que la persona dice, ver más allá y mirar cómo se siente. Por ejemplo, no dejándonos enojar por sus palabras (que es lo fácil) y emocionándonos con sus sentimientos (que también lo es). Quien sea incapaz de ponerse en el lugar de los demás,
nunca llagará al lugar en el que quiere estar.

La empatía no será la panacea, pero si la sumamos a la autoestima obtendremos una mezcla explosiva. Con las capacidades de entendernos a nosotros mismos (en un indiscutible primer lugar) y de comprender a los demás, aumentaremos la frecuencia de nuestros pensamientos emitiendo buenas vibraciones, y atrayendo lo bueno. Una persona con don de gentes se convierte en un imán para el buen rollo. En el vídeo te explico cómo llevarlo a la práctica.

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