3/8 CLARIDAD: CAMINO

Todo emprendedor por vocación tiene una misión que es su ¿por qué? y que le empuja a emprender su camino. También debe tener una visión de su meta, que es su ¿qué? a dónde quiere llegar, lo que quiere conseguir. Pero por el camino encuentra baches, obstáculos e incluso barreras. Estas «piedras del camino» no traen problemas, más bien aportan soluciones. Son su ¿para qué? me explico:

Cuando algo se nos tuerce (por ejemplo: se nos borra un informe que estábamos redactando en el pc) perdemos la compostura (algunos hasta decimos palabrotas defecándonos en todo) porque nos desesperamos preguntando ¿por qué? por qué ha tenido que pasar esto ahora, por qué me ha tenido que pasar esto a mí… Gastamos toda la energía buscando culpables: podemos fustigarnos a nosotros mismos «tenía que haber guardado una copia de seguridad del informe ¡soy tonto!» o cargar contra los demás «ese informe tenía que haberlo redactado fulanito ¡es tonto!». Y aunque estemos todo el tiempo dando vueltas, nunca los encontramos. Entonces, cansados de tropezarnos con tantas piedras, abandonamos el camino.

…Y todo por hacernos la pregunta equivocada. Cuando hay un contratiempo hemos de preguntarnos ¿para qué? para qué me ha sucedido esto, para qué ha sucedido ahora. Siguiendo el ejemplo: para establecer un sistema de copia de seguridad automática, para aprender a delegar determinadas tareas, etc. Es una pregunta poderosa que siempre nos aportará un aprendizaje. Y con la energía a tope, casi sin pensar, dedicaremos el tiempo a rehacer el informe que seguramente quede más completo porque tenemos la opción de mejorarlo. En menos tiempo del que pensamos, ya lo tenemos a punto. Garantizado.

Nadie dijo que el camino de emprender fuera fácil, pero todos coincidimos en que es apasionante. Cuantas más piedras haya en el camino, mejor entenderás ¿para qué? lo recorres. Disfrútalo y no lo abandones.

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