3/16 CREENCIAS DE EMPRENDEDORES: LOS ESTUDIOS

De pequeños siempre nos preguntaban: ¿Qué quieres ser de mayor? Y contestábamos. «profesora», «veterinario» o «cantante». Es curioso porque esta típica pregunta ya no se le hace a los niños de hoy en día. Esta presión a la que nos sometían ha condicionado nuestra edad adulta, pues si no nos hemos dedicarnos a aquello que queríamos, podemos sentirnos frustrados, ya que hemos enfocado nuestros estudios a esa profesión. Exigiéndonos a su vez, lo máximo en todo: el aprobado general y la nota de corte necesaria.

En este camino hemos olvidado lo que realmente nos gustaba hacer, lo que se nos daba bien, en lo que destacábamos. Y hemos abandonado nuestra verdadera esencia. Es por esto que muchas personas deciden abandonar la búsqueda de trabajo y emprender, en cualquier sitio, a cualquier edad. Pero lo cierto es que debido a estas creencias limitantes, cuesta. Vaya si cuesta.

Del mismo modo que de jóvenes estudiábamos para conseguir la titulación que nos permitiese encontrar un trabajo, ahora debemos estudiar para mejorar nuestro trabajo, nuestras competencias, nuestra sabiduría. Esa es la diferencia entre la formación reglada (orientada a la obtención de un título) y la formación no reglada (destinada a ampliar el conocimiento).

Es importante cambiar esta mentalidad de estudiar para «otros» y empezar a formarnos para nosotros mismos de la mano de un mentor o coach que no solamente nos prepare para vivir de nuestra pasión, sino que también nos ayude a eliminar las creencias limitantes que están condicionando nuestra carrera profesional. Porque no cabe desarrollo profesional sin un crecimiento personal previo y para toda la vida.

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