1/8 LA CREENCIA DEL DINERO

El dinero, tan criticado como necesario, es uno de los grandes tabúes en nuestra sociedad: lo detestamos pero lo deseamos. Por un lado nos esforzamos en ganarlo, y por otro, nos empeñamos en creer que el dinero no trae nada bueno. ¿Cómo es posible? Por las creencias que tenemos en torno a él, especialmente limitantes para los profesionales independientes.

¿Alguna vez has pensado que «el dinero es el origen de todos los males»? Si tu respuesta es sí, no te culpes. Desde niños nos han inculcado creencias limitantes sobre el dinero:

  • La iglesia: «es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos»
  • La familia: «más vale pobre y honrado que rico malintencionado»

Además, el colegio ha introducido la educación sexual (otro tabú) pero todavía no se incluye la educación financiera, dejando este tema enterrado para que parezca aún más tenebroso.

Y los medios de comunicación en su afán por entretener a la población, no ayudan. Dicen que en las películas siempre ganan los buenos pero yo lo corregiría: en las películas siempre ganan los pobres. En las telenovelas, muy famosas durante nuestra niñez, los humildes son bondadosos y los ricos perversos. En las series de nuestra época, la bondad de los necesitados rebosa por los cuatro costados, recordemos «La casa de la pradera». Y en muchos cuentos: «La Cenicienta», «Blancanieves» o «la Bella y la Bestia»; las bellas protagonistas son humildes. Actualmente grupos en defensa de la igualdad de género han pedido cambiar los cuentos de princesas por considerarlos machistas, pero todavía queda un largo camino por recorrer para eliminar la desigualdad de clases.

Estas creencias limitantes repetidas durante nuestro crecimiento, generan programas mentales que condicionan la conducta. Un patrón que inconscientemente tomamos como modelo y se convierte en un obstáculo en el desarrollo de nuestra economía. Por eso nos cuesta tanto poner precio a nuestros productos, por eso nos cuesta tanto vender servicios de alto valor. Por eso, lamentablemente, nos cuesta tanto lucrarnos con nuestro negocio.

Derribar estas barreras pondrá fin a la lucha que mantenemos con el dinero y nos permitirá salir de la zona de confort para convertirnos en profesionales de éxito.

No podemos hacer desaparecer las creencias limitantes porque están aferradas a nuestra mente, pero sí podemos sustituirlas por otras. Se trata de anclar nuevas formas de pensar, de adquirir ideas potenciadoras. Por ejemplo: Adolf Hitler provenía de una familia de clase media-baja mientras que el Che Guevara pertenecía a una familia aristócrata de clase alta… ¿Se te ocurre alguna otra idea para modelar a gente rica que sea buena persona? ¡Deja tu comentario!

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