2/4 LAS REGLAS

Cuando me preguntan cuáles son la normas que rigen a los negocios, respondo: las leyes de la espiritualidad. Sí, las leyes espirituales son las reglas del mundo empresarial, son las mismas, no puede ser de otra forma. Si las empresas se manejan desde el ego, no prosperan.

LA PERSONA QUE LLEGA ES LA PERSONA CORRECTA.

En ocasiones nos topamos con gente tóxica, alguna vez confiamos en ese socio que nos abandona o en ese compañero que nos decepciona. Aunque estas colaboraciones no nos aporten beneficio económico, más bien nos hagan perder dinero, estas personas nos habrán aportado un gran beneficio: el aprendizaje, la herramienta más útil para triunfar con nuestro negocio. Igual que en los puestos vacantes se buscan empleados con experiencia, los autónomos que acumulan aprendizajes deberían ser los más cotizados.

LO QUE SUCEDE ES LO ÚNICO QUE PODÍA HABER SUCEDIDO.

A veces metemos la pata y nos damos cabezazos contra la pared, porque no hemos tomado la decisión correcta. Pero la mejor habilidad para la toma de decisiones es la aceptación del desenlace sea el que fuere. ¿Por qué nos obcecamos en intentar cambiar lo que ha ocurrido en vez de poner todo nuestro empeño en cambiar lo que va a ocurrir? El pasado no podemos cambiarlo… pero el futuro sí!

 CUALQUIER MOMENTO EN EL QUE SE COMIENCE, ES EL MOMENTO CORRECTO.

La espera del momento perfecto es la excusa número 1 para no tomar acción. Se dice que «el mejor momento es ahora» pero lo cierto es que «el único momento es ahora»: el ayer ya no existe y el mañana no sabemos si existirá. Cuando empezamos ya, lo estamos haciendo en las únicas condiciones que podíamos comenzar. Lo importante es arrancar, sobre la marcha podemos ver otros caminos y tomar desvíos si es necesario, pero detenidos no hay alternativa.

CUANDO ALGO TERMINA, TERMINA.

Si fracasamos en un proyecto, no podemos mortificarnos pensando en lo que debíamos haber hecho y no hemos hecho. Lo que ha pasado el lo único que podía pasar. Si perdemos tiempo en «y si esto» o «y si lo otro» estaremos retrasando el éxito, es como dar marcha atrás, como retroceder en el camino, deshacer lo andado. La victoria se logra acumulando derrotas, no hay otra. Si tras un fracaso no seguimos hacia adelante, el éxito se aleja de nosotros.

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