9/16 LEY DE LA ATRACCIÓN: ENERGÍA

Es sabido que nuestras acciones traen consecuencias, y no solamente las acciones conducen a un destino u otro, los pensamientos también. El ser humano se distingue de la raza animal por su capacidad de abstracción, esto es que los humanos podemos recrear la realidad en nuestra mente, es decir, tenemos imaginación. Si imaginamos algo muy triste podemos llegar a llorar tanto como si sucediera, si imaginamos una situación divertida reímos como si la estuviésemos viendo. En definitiva, aquello que pensamos trae inevitables consecuencias. Por tanto, no es descabellado afirmar que nuestro pensamiento crea una realidad y esa no es otra que la realidad en la que vivimos.

Si bien es cierto que los buenos actos conllevan recompensas y los actos deleznables se vuelven en nuestra contra (ya todo el mundo habla de karma), con los pensamientos pasa lo mismo. Lo que pensamos, atraemos. Es la ley de la atracción. Y no se trata de mover objetos con nuestra mente, se trata simplemente de sacar el máximo potencial a nuestra energía. El cerebro emite unos impulsos electromagnéticos que generan ondas vibratorias las cuales atraen ondas que vibran en la misma frecuencia. Si pensamos en fracaso, nos rodeará el fracaso. Así pues, reflexionemos sobre en qué realidad queremos vivir y pensemos en aquello que queremos a nuestro alrededor. De lo contrario nuestras acciones nos llevarán por el camino equivocado.

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